Maisi: de una historia desesperada a un nuevo amanecer

9 octubre, 2016 en 9:25 pm | Publicado en Historias | Deja un comentario
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maisi-huracan-matthew-01Maisi duele, uno quisiera borrar con un plumazo o un apretón de mano las historias desesperadas que cuentan sus pobladores a veces entre lágrimas, o regalarles una versión menos triste de la experiencia vivida con el paso del huracán Matthew.

Fue como un rugido de león, dicen unos; era como un monstruo que se fajaba con todo lo que encontraba a su paso hasta con las montañas, dice un señor entrado en años; jamás había vivido cosa igual, se sentía miedo en la cueva en la que estábamos, pero teníamos que proteger a la familia sobre todo a los niños, relata un campesino.

Ahora son historias que comparten con la angustia de haber perdido casi todo y la dicha de estar vivos, pero yo  siento que son protagonistas de una vida que viven como si no les perteneciera.

En el día recogen sus pertenencias, tratan de arreglar aquí y allá con lo poco que la furia del maisi-huracan-matthew-02viento dejó, otros recorren largas distancias para saber de familiares y amigos, lavan la ropa y la tienden al sol sobre piedras o en una cerca, cargan agua, acopian lo que quedó de la cosecha, cocinan los alimentos en improvisados fogones de leña que se divisan desde el camino, porque ahora en Maisi prácticamente todo está al desnudo.

También secan al sol los colchones, televisores, el oso de juguete y los libros salvados milagrosamente, pero del mismo modo conversan al pie de la carretera o se van a recargar el celular a cualquiera de los sitios donde se genera electricidad con los grupos electrógenos, porque allí todo es todos y compartir es como una “orden” que cada quien se ha dado y cumple con gusto.

Maisi duele, es verdad,  pero me alegra saber que su gente sigue siendo sencilla y bondadosa como aquel Pastor de la Iglesia que calmó nuestra sed con agua de coco cuando íbamos subiendo  a pie la loma la Borua cansados y sudorosos o  como el campesino Andrés con quien compartimos nuestro  pan y el agua  y él en medio de los destrozos de lo que fue su vivienda buscaba algo para reciprocarnos y apareció cargado de aguacate  “tomen yo quiero que ustedes se lo lleven para Guantánamo, es que están todos muy maduros”.

maisi-trabajar-al-amanecer

Son las historias del día,  la noche es otra cosa, extremadamente oscura y silenciosa porque no se ha restablecido el fluido eléctrico, entonces la cama puede ser o estar en cualquier sitio pero   el mañana promete cambios al paisaje;  hasta la tierra donde nace el sol ha llegado mucha gente, venida de diferentes partes de Cuba para ayudar en la recuperación, ponen mano a la obra y comienzan a trabajar para regalar a Maisi un nuevo amanecer.

 

 

 

 

 

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