Mensaje desde Guantánamo por la fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre pide saber decir No a la violencia

8 septiembre, 2016 a las 8:05 am | Publicado en Historias, Uncategorized | Deja un comentario
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virgen-de-la-caridad-patrona-cubaEl mensaje de Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Obispo de la Iglesia Católica de Guantánamo-Baracoa, con motivo del 8 de septiembre, fiesta de la Virgen de la Caridad del Cobre refiere que los  cubanos necesitamos de la Virgen de la Caridad para recordar nuestras raíces y para que no nos avergoncemos de nuestra fe en Dios y de nuestra historia cristiana.

Necesitamos de la Virgen de la Caridad para no olvidar cómo debemos ser un pueblo de sencillo, humilde, cordial, cortés, nada rencoroso, hospitalario y apegado a la familia. Y de cómo un pueblo debe saber sobreponerse a las mil vicisitudes por las que ha pasado en su larga historia.

Guantánamo-Baracoa y Cuba necesitan  de la Virgen de la Caridad, la Virgen del amor, para saber buscar lo que une y no lo que divide: para saber perdonar y buscar la reconciliación; para eliminar las rencillas y sanar nuestra memoria enferma, para saber decir no a los hechos de violencia en nuestras calles, en nuestros hogares y en nuestros corazones…

Texto integro del mensaje:

Queridos hijos e hijas de nuestra provincia: La historia nos enseña que hace poco más de dos mil años, y en un pequeño país del Medio Oriente, vivió una mujer de carne y hueso como nosotros, la Virgen María, y a la que los cristianos del mundo entero veneramos como la “llena de gracia” y “bendita entre todas las mujeres”. LA grandeza de esta mujer no vino de haber ganado un concurso de belleza o de haber recibido el Premio Nobel, o de haber llegado a Primera Ministra de un país, o de tener títulos universitarios (de hecho ella nunca pudo aprender a leer y escribir porque, en aquel entonces, a las mujeres judías no se les enseñaba a leer y escribir). La grandeza de María fue su fe, su firme “si” a Dios y a lo que él pidiera, aunque ella no entendiera. El único título que ella prefirió para sí fue el de “esclava del Señor”. Por eso Dios la escogió para ser la Madre de Jesucristo.

Con el paso de los años, cada país quiso tener a la única Virgen María como algo propio, o la Virgen María quiso darle un retrato suyo a cada país: para los mejicanos, por ejemplo, ella es la Virgen de Guadalupe; para los franceses es la Virgen de Lourdes; para los portugueses; la Virgen de Fátima; para los brasileños es La Aparecida; para los venezolanos, Nuestra Señora de Coromoto; para los cubanos, ella es la Virgen de la Caridad del Cobre. También ella es conocida con diversos títulos como María Auxiliadora, María Inmaculada, la Virgen Milagrosa, etc. A ella, además, la invocamos como “Consuelo de los afligidos”, “Refugio de los pecadores”, “Salud de los enfermos”, Auxilio de los cristianos”, “Madre del buen consejo” y otros preciosos calificativos más.

La Biblia por su parte nos narra como la Virgen María, al enterarse  de que su prima Isabel estaba embarazada, fue “aprisa” a la montaña donde ésta vivía para ayudarla en su maternidad. Si María caminó aprisa  los 150  kilómetros que la separaban de Isabel, también llegó  “aprisa” a esta tierra cubana. Ya en 1492, hace 524 años, arribaba a Cuba el gran almirante Cristóbal Colón capitaneando una nave con el admirable nombre de “Santa María”. Y en 1612 (hace ya 404 años), un niño negro de 10 años de edad nombrado Juan Moreno, y dos hermanos cubanos blancos, Juan y Rodrigo de Hoyos, encontraron flotando, en la Bahía de Nipe, una pequeña imagen de la Virgen María. En la tabla que la sostenía podía leerse: “Yo soy la Virgen de la Caridad”.  “Aprisa” también la llevaron ellos a El Cobre, donde ha quedado para siempre. Uno se pregunta quienes fueron los protagonistas de este hecho, si los cubanos o la Virgen…porque podríamos preguntarnos quien encontró a quien: ¿Fueron los cubanos quienes encontraron a la Virgen de la Caridad o fue la Virgen de la Caridad quien vino al encuentro de su pueblo cubano?

A la Virgen María de la Caridad le han brindado su arte, su escultura, su pintura, su música, su mármol, su oratoria, cubanos de la talla del Padre Félix Varela, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Jose MArti, Fina Gracia, Lezama Lima, Luisa Pérez de Zambrana, Emilio Ballagas, Ernesto Lecuona, Dulcee MAria Loynaz, Nicolás Guillén, Juan Manuel Nápoles Fajardo, Rita Longa, José Maria Vitier, Amaury Pérz, Rosita Fornés y tantos.!Cuántos pueblos, repartos y calles, cuántas tiendas llevan  el nombre de la Virgen Maria o de alguna de  sus advocaciones! No nos extrañe que el primer lugar doinde fueron liberados los esclavos en nuestra patría haya sido El Cobre. No nos  extrañe que nuestra Mariana Grajales bautizó a su hijo con el nombre de Antonio de la Caridad Maceo y Grajales, ni que los Veteranos de la Independecia la llamaran “Virgen Mambisa”.No nois extrañe que una persona devota llevara al Santuario del Cobre tierra de Guantánamo con motivo del viaje al cosmo de Analdo Tamayo, hijo de esta provincia. Y no olvidemos a los soldados rebeldes bajando de la Sierra Maestra con los rosarios de la Virgen al cuello.

En El Cobre, ante la pequeña pero poderosa imagen de la Virgen de la Caridad, rezó de rodillas Carlos Manuel de Cespedes, y Ernest Hemingway regaló al pueblo cubano su medalla de Premio Nobel. En el Santuario del Cobre, en 1898 en lo que se conoce como la Declaración Mambisa de la Independencia de Cuba, se celebró una misa, ordenada por el General Calixto García, y con su Estado Mayor presente, para celebrar  “el triunfo de Cuba sobre España”.

Fueron los Veteranos de nuestras luchas por la independencia quienes escribieron hace 100 años y desde la Villa del Cobre al entonces Papa Benedicto XV pidiéndole que nombrara Patrona de Cuba a la Virgen de la Caridad. El deseo de tener a la Virgen de la Caridad como Patrona de Cuba había nacido tan desde el pueblo que la bella y emotiva carta escrita a máquina tiene alguna  falta  de ortografía y acentos que faltan o sobran y sus errores de mecanografía, pero es algo que no le quita ningún mérito sino que, al contrario, la hace todavía más preciosa porque se demuestra con ello que fue escrita por manos que supieron ser fuertes para empuñar el machete mambí pero que no encontraron el tiempo necesario para dedicarlas al estudio.

Los bravos  mambises solicitaban el titulo de Patrona de Cuba para la Virgen de la Caridad. Patrona es una palabra proveniente del Derecho Romano. En todo proceso judicial de la antigua Roma, el Patrono era lo que hoy llamaríamos “el abogado defensor”. ¿Cómo pasó este concepto al lenguaje y a la tradición de la Iglesia?. Fue San Ambrosio (c337 – 397), obispo de Milán, abogado y gran orador, quien aplicó a los santos de la Iglesia el nombre y la realidad jurídica del Patrono. Ambrosio preguntaba: “Qué hace un santo  en el cielo ante Dios?”  Y se respondía y enseñaba a los fieles: “Hace lo mismo que el Patrono ante el juez o el Emperador: pide, suplica, ruega por nosotros y nos obtiene de Dios los favores que le pedimos”. Así de sencillo y claro se nos explica lo que son para nosotros los Patronos o Patronas: intercesores ante Dios, como lo era el Patrono romano ante el juez o la autoridad.

El elegir un patrono nacía, en muchísimas ocasiones, del mismo pueblo, algo que después era aprobado por la autoridad de la Iglesia. Así ocurrió con nuestra Virgencita de la Caridad. Felizmente, el Papa accedió a esta solicitud de los Veteranos el 10 de Mayo de 1916. Desde ese momento, decir Patrona de Cuba era igual  que decir Virgen de la Caridad.

¡Cuántos cubanos de toda  clase, raza, ideología, van  diariamente al Santuario del Cobre para darle gracias a Dios y agradecerle a la Virgen de la Caridad su intercesión! Y junto con el  agradecimiento también todos deberíamos esforzarnos en imitar a la Virgen. ¡Cuánto orgullo siente una madre cuando alguien le dice que su hijo se le parece! Ella puso a Dios en el primer lugar de su vida. Ella no perdió su confianza en Dios en los momentos de dificultad. Ella fue la primera cristiana. Ella no dejó de indicarnos que hiciéramos todo lo que Jesucristo nos dijo. Ella fue la primera discípula en cumplir las enseñanzas de Jesucristo.

Queridos  todos: Los cubanos necesitamos de la Virgen de la Caridad para recordar nuestras raíces y para que no nos avergoncemos de nuestra fe en Dios y de nuestra historia cristiana. Necesitamos de la Virgen de la Caridad para no olvidar cómo debemos ser un pueblo de sencillo, humilde, cordial, cortés, nada rencoroso, hospitalario y apegado a la familia. Y de cómo un pueblo debe saber sobreponerse a las mil vicisitudes por las que ha pasado en su larga historia. Guantánamo-Baracoa y Cuba necesitan  de la Virgen de la Caridad, la Virgen del amor, para saber buscar lo que une y no lo que divide: para saber perdonar y buscar la reconciliación; para eliminar las rencillas y sanar nuestra memoria enferma, para saber decir no a los hechos de violencia en nuestras calles, en nuestros hogares y en nuestros corazones. Todo necesitamos de la Virgen de la Caridad para que ella nos lleve a conocer a Jesucristo, amarlo y seguirlo. Por eso decimos: “A  Jesús por María”.

Solo me resta invitarlos a las celebraciones que habrá en cada Iglesias el 8 de Septiembre o en los días cercanos. En esta semana ya se tuvieron las procesiones de la Virgen de la Caridad en Imias y el poblado de Costa Rica. Dios mediante, tendremos 5 procesiones más. En la cuidad de Guantánamo será hoy miércoles, a las 7 de la noche, saliendo de la Iglesia de la Milagrosa, en la calle Paseo, hasta la Iglesia Catedral, en el Parque Martí. Y el jueves 8 será en Caimanera a las 5.30 de la tarde, en San Antonio del Sur a las 7 de la noche, en la Maquina de Maisí a las 8 de la noche y en Baracoa también a las 8 de la noche. ¡Preséntenle a la Virgencita en esas Procesiones a sus hijos y nietos y pidan para ellos su protección! ¡Lleven una flor para dedicársela a ella en el  día de su fiesta! ¡Una velita encendida en sus manos será signo de su oración para que Dios nos conceda la paz y la felicidad de cada familia! ¡Ella esperará por todo nosotros!

A ella le pediremos ese día que interceda ante nuestro Padre Dios por el regalo de la lluvia que tanto necesitamos, a fin de que, asegurado nuestro sustento diario, podamos, con mayor tranquilidad, a conseguir los bienes eternos.

Pido ahora a la Virgen de la Caridad que consiga muchas bendiciones de Dios para cada uno de sus hijos cubanos, lo que estamos aquí y los que viven  o trabajan en otros países. Que la Virgen de la Caridad inspire a las autoridades del país y de nuestra provincia para que todas las decisiones que tomen tengan la bendición de Dios y sean siempre para el bien de nuestro pueblo. Que Ella cuide de manera especial a los niños, ancianos, presos, enfermos, a los que viven solos, a los que se sienten tristes o abandonados, y a los que se alejaron de la Iglesia y quieren volver a ella pero no saben cómo hacerlo.

Les doy ahora la bendición mientras ustedes dibujan sobre su cuerpo la señal de los cristianos, la señal de la cruz, tocándose primero la frente, luego el pecho y después el  hombro izquierdo y finalmente el derecho: Que la bendición de Dios Todopoderoso: Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda sobre cada uno de ustedes y los acompañe hoy y siempre. AMÉN.

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