Cruzada de Amor por las montañas de Guantánamo

13 abril, 2016 a las 4:47 pm | Publicado en Historias, Uncategorized | 4 comentarios
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tractorEl viejo tractor parece un vehículo fuerte para sortear los obstáculos del camino y el río que baja con fuerza relativa, el conductor es muy joven pero asegura conocer el camino como las palmas de sus manos; para darme tranquilidad me dice que lo ha transitado en circunstancias apremiantes. Subimos a bordo en busca de la Historia y aventuras.

Desandamos por caminos de piedras, rodeados de montes verdes que cubren las recias montañas, el río aparece y desaparece en cualquier recodo del trayecto, dejamos atrás 17 pasos del río Jojó.

Las viviendas están dispersas, a veces en empinadas elevaciones protegidas por los cocotales, palmas, mangos, naranjas, ceibas; la gente entregada a las tareas del campo hace un alto y extiende el brazo en señal de saludo.

Llegamos a un sitio llamado El Descanso, en Veguita del Sur, perteneciente al municipio de Imías en Guantánamo. Por esos mismos caminos anduvo José Martí tras su desembarco el 11 de abril de 1895 en Playita de Cajobabo, tomamos un pequeño descanso para continuar hacia Rancho de Tavera.

Una familia generosa familia-roque

 En “El Descanso” está ubicada la finca La Anacauita, del campesino Manuel Roque, llegamos allí a media mañana, yo agotada por los sobresaltos del camino, los jóvenes que conforman la Primera Cruzada Radial Juvenil de la Prensa, listos para continuar el viaje.

La casa de Roque es fresca y toda rodeada de flores, la luz penetra por las ventanas, las puertas, los portones; a la entrada la familia nos da la bienvenida: “Los invitamos a un buen café, pasen que la casa es suya”, nos dicen.

Y el café nos sabe a gloria, reponemos fuerzas, bebemos agua fresca, acomodamos el ligero equipaje, y emprendemos la marcha rumbo a Rancho de Tavera.

escuela-camilo-cienfuegosLa escuelita del camino

Antes de llegar a Rancho de Tavera está la escuela primaria “Camilo Cienfuegos”. Un busto de José Martí con flores recién cortadas y la bandera cubana justo a la entrada, forman un conjunto que atrapo con el lente de mi cámara.

Seis niños de diferentes grados, la maestra y el promotor cultural de la comunidad   nos demuestran que Martí sigue siendo presencia viva en estos lares.

Comparten poemas escritos por el Héroe Nacional de Cuba, nos emocionamos ante tanta inocencia, sensibilidad, conocimiento; agradecemos el gesto y seguimos nuestra expedición loma arriba…

En Rancho Tavera monumento

¡Qué luz, qué aire, qué lleno el pecho, qué ligero el cuerpo angustiado! Miro del rancho afuera, y veo, en lo alto de la cresta atrás, una paloma y una estrella… así escribió José Martí en su diario de campaña el 15 de abril de 1895.

Después de más de un siglo el aire sigue siendo limpio, los montes apacibles, en lo alto, nubes blancas comienzan a tornarse grises y amenazan con precipitarse en forma de lluvia; pero justo ahora nadie mira al cielo, la vista está fija en el sitio donde se erige el monumento que perpetua la presencia de José Martí en el lugar y el momento en que es ascendido a Mayor General del Ejercito Mambí.

En ese claro del monte rodeado de plantas de Júpiter, ceibas, guanábana, palmas, jóvenes periodistas guantanameros han ido a reencontrarse con la historia y conocer a la gente de estos sitios, que llega presurosa y atenta a compartir el homenaje.

Está entre ellos Emilio Ortiz Hernández, quien tiene la responsabilidad de preservar el conjunto escultórico. Es un campesino de 64 años inquieto que se mueve con soltura ante las cámaras y los micrófonos para responder todas las preguntas de los periodistas y admitir que considera su trabajo como una oportunidad que le ha dado la Revolución.

emilio-ortiz“Yo vivo cerca de aquí con mi esposa y tengo dos hijos, trabajar cuidando el monumento es para mí un estímulo, lo hago con una disposición que sale de mi corazón y quisiera que con más frecuencia vinieran hasta aquí otras personas para que conozcan el sitio donde fue ascendido José Martí”

“Y no pienso en la jubilación, pero bueno mi hijo que estudia en la secundaria básica dice que le gustaría hacer este trabajo también y cuidar del monumento, antes de mí lo hizo lo hizo mi hermano, así que es como tradición de familia” .

El Regreso

Las nubes plomizas se precipitan en una lluvia rápida que acentuó el verdor de las baño-en-el-rioplantaciones y enfrió la brisa de la tarde de regreso a la finca de Manuel Roque.

Compartimos comida abundante, frutas recién traídas del campo, agua de coco, conversaciones y bromas. Luego un baño en el río, el descanso obligado y la noche más oscura y perfumada por las flores de ubigán, se precipitó sobre una tarde decadente hasta la llegada del amanecer cuando regresamos a la rutina diaria de la ciudad, pero decididos a no olvidar la historia y listos para compartir una segunda versión de esta Cruzada de Amor.

4 comentarios »

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  1. Lo lei y me gusto.
    Desde Madrid mi cariño y afecto solidario por ti y por todos los cubanos.

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  2. Excelente reporte de viaje. Un abrazo amiga.

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