No te suelto

4 septiembre, 2015 en 5:50 pm | Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

La esquina de Lilith

(tomado de El País)

por Leila Guerreiro

Amparo Fernández, la mujer del Cigala, murió una madrugada de agosto pasado. La noche siguente él subió a un escenario

“¿Ya está, ya pasó?”, preguntó mi madre. “Sí, mi amor, ya está, ya pasó”, dijo mi padre, y sonrió y le dio un beso en la frente. Mi madre, todavía atontada por la anestesia de una operación que no había servido para nada, no sonrió pero dijo, con alivio, “Gracias a Dios”. Yo estaba allí. Yo vi esa bestialidad. Yo sabía que a Dios no había que agradecerle nada porque la enfermedad iba a enterrar a mi madre a puñetazos en un cuarto de hospital del que no volvería a salir nunca, y me pregunté entonces, y me pregunto ahora, qué clase de hombre hay que ser para ser el hombre que fue mi padre aquella tarde: un hombre que, mirando la soledad…

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