Oficio de lutier: Destreza, paciencia y sensibilidad al servicio de la música (Video)

5 febrero, 2014 en 5:07 pm | Publicado en Historias | 1 comentario
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Lutier guantanamero

Lutier guantanamero

Si usted ha tenido el placer  de sentirla, disfrutarla, de aplaudir hasta el delirio, de sentirse a gusto en un teatro colmado de personas, de las luces que se encienden, atenúan, apagan…Si usted es de los que encuentra en la música un soplo de vida, la expresión de lo bello, entonces le convido a conocer a uno de los hombres que en Guantánamo hacen posible que usted disfrute esas sensaciones.

Lo conocí a través de un amigo y me fui a su pequeño taller ubicado en el Sur de la ciudad para descubrir que se precisa de mucha paciencia, sensibilidad y destreza para lograr sus obras de arte.

El blog  Historia de Vida quiere compartir con sus lectores esta  conversación con el  guantanamero Auberto Antonio Monier, dueño del conocimiento de uno de los oficios  lindos del mundo: el de lutier.

Mabel: ¿Qué es un lutier?

Monier: Un lutier es una persona que se dedicada a fabricar instrumentos de cuerda frotada, como el  violín, viola, chelo, contrabajo, violas de gamba, guitarras.

Mabel: ¿Pero que conocimientos específicos debe tener un lutier?

Monier: Lo más importante es tener primero una cultura general que te permita acercarte con fluidez a cosas que tienen cierto nivel de complejidad, por ejemplo la música, yo no diría que un lutier  tiene que ser músico o musicólogo pero tiene que conocer de música, tener buen oído; deber tener además oficio o sea poder hacer cosas con sus manos.

Debe saber de carpintería porque está la madera, aunque existe una distancia abismal entre un carpintero y un  luthier, respetando siempre a los carpinteros.

Mabel: ¿Cómo se forma en Guantánamo un lutier?

Monier: Este arte nace en Europa y fue llegando a Cuba con las olas de emigrantes que se asentaron y la información que traían fue transmitiéndose de una familia a la otra, de una  generación a  otra  generación, pero con el grado cientificidad que tiene hoy la luthiería, que no solo es un arte aplicado o artesanía sino casi una ciencia por la cantidad de conocimientos que implica poder hacer un instrumento te puedo decir que se necesita una gran formación académica  y las mejores escuelas están fuera de Cuba.

Hemos tenido la suerte de personas que nos quieren ayudar y vienen y nos imparten cursos  y así hemos ir desarrollando esta profesión.

Mabel: ¿Siendo tan difícil este arte  y no existir escuela de formación en Guantánamo, cómo aprendiste tú el oficio?

Monier: Yo soy graduado de Ciencias Sociales en La Habana en 1989. Frente a mi escuela estaba el Museo de la Música y mis tour siempre comenzaban por allí para ver los instrumentos,  porque yo provengo de una familia de músicos. Mi abuela, mis tíos, mi mamá, todos son músicos y eso me ayudó mucho a la hora de definir lo que yo quería hacer.

Antonio Monier prefiere la música clásica y los violines

Antonio Monier prefiere la música clásica y los violines

Mabel: ¿Es cierto que se establece un lazo invisible entre elalma del  luthier y la música?

 Monier: Si se establece. Vamos a partir del hecho de que la madera tiene una cualidad sonora, esa cualidad le permite a la persona que va a fabricar  el instrumento  deslindar entre una madera más o menos apta para hacerlo. En ese hábito de encontrar la mejor se va estableciendo una conexión con la música  porque la madera solamente al tacto (golpea con sus manos un trozo de madera que tiene cerca) produce música.

Un lutier que no ame la música clásica no anda muy bien, esa es la que prefiero porque  es la que más me acerca, la que me permite establecer y disfrutar el vinculo entre lo que hice (el instrumento) y el resultado final,  oír cómo suena mi instrumento y el del gran maestro.

Mabel: ¿Pero tienes preferencia por algún instrumento: para escuchar o para fabricar?

Monier: Me gusta escuchar la música de Chopin y para tocar la guitarra, me gusta tocar la guitarra aunque aprendí también a tocar el piano. Para fabricar me gustan los violines.

Mabel: ¿No dicen que es el más difícil?

Monier: Es difícil y por sus cualidades hay que dedicarle mucho tiempo, tiene muchas medidas que tienes que maniobrar con ellas constantemente para no violarlas porque un milímetro mal hace que el instrumento ya no te quede bien.

Mabel: Vuelvo sobre la apreciación que tienes del oficio. ¿El lutier, es un músico, un artesano o simple reparador o fabricante de instrumentos?

Monier: El lutier es un ser humano que se debate entre el arte y la ciencia porque los conocimientos que permitieron que exista el violín como hoy lo conocemos es desde el tiempo de Pitágoras cuando se confeccionó el monocordio,  un instrumento que permitió medir la octava en la música y con ese conocimiento se hicieron los violines. O sea no es un diseño hecho al azar sino que responde a un código científico.

No podemos decir que ese fabricante es un mero artesano solo  porque hace cosas con sus manos porque  necesita también un conocimiento científico y después de hecho el instrumento se le debe dar el acabado, escoger que tipo de barnices utilizar, etc.

Mabel: ¿Cómo seleccionas la madera para fabricar los instrumentos?

Monier: En Guantánamo tenemos madera que tienen ciertas cualidades acústicas, tenemos el roble americano y  el cedro en sus distintas variedades cubanas (caracolillo, hembra, macho) que son maderas que se usan de manera general, pero hay otras como la majagua, caoba, varía y las duras como  el ébano, el carey de costa y otras de muchas dureza. Pero por ejemplo el violín lleva sólo ébano si no se quiere atentar contra el sonido final del instrumento.

Las herramientas del lutier tienen cierta similitud  con las que se utilizan para otros trabajos con madera, con cualidades especificas por ejemplos las rimas, que permiten  ahuecar en los clavijeros y ajustar las clavijas, los cepillos en diferentes proporciones, taladros, escofinas, limas y otras . La cola se usa es la cola animal.

Mabel: ¿Cuándo el instrumento está listo para que el artista lo utilice en una presentación?

Monier: Afinas y comprueba según tus conocimientos y oído, o sea el de cada lutier, que el instrumento en todas sus gamas ofrece las notas adecuadas y está listo, lo otro es el ajuste mínimo porque cada músico tiene sus propias características y preferencias. Hay que entrar en complicidad con el músico.

Mabel: ¿Cómo es la relación que has establecido con los músicos guantanameros y con la Escuela de Arte en sentido particular que tanta demanda tiene de instrumentos para los estudiantes?

Monier: Tengo excelentes relaciones con los  músicos de Guantánamo y las personas que siempre se han acercado a mi  han tenido mi ayuda. Las escuelas de arte las he convertido en una causa personal no solo porque mi niño estudie violín sino porque siempre he sentido la necesidad de ayudar y todo el que viene a mi taller si al menos no puedo resolverle totalmente el problema algo siempre hacemos.  Este mundo es muy caro y muchas veces dependemos de personas de buena voluntad,  quienes de manera voluntaria nos hacen donaciones, nos ayudan sin ánimo de lucro con el objetivo sencillo de que los músicos puedan hacer su música.

Mabel: ¿Qué hacer para que no muera el oficio de lutier en Guantánamo?

Monier: Yo quisiera tener una fábrica de instrumentos de cuerda frotada  en Guantánamo pero la capacitación es primordial o sea poder  capacitar antes  a las personas que tengan aptitud y actitud. Yo conozco a algunos jóvenes que les gusta el oficio.

Yo creo además que como parte de la política cultural debería incluirse en los planes de estudios de las escuelas de arte la luthiería, que el lutier se forme en las escuelas. Los instrumentos que van a las escuelas de Arte para que los niños estudien le cuestan mucho dinero al país  y tener quien lo cuide, lo repare,  es cada vez más importante.

Mabel: ¿Qué sientes cuándo escuchas en un concierto un instrumento que fabricaste?

Monier: Orgullo, siento orgullo porque el sonido final del  instrumento es como el hijo que formaste, fue por lo que luchaste, no fue el dinero en el que vendiste el instrumento ni a quien se lo vendiste  sino cómo suena ese instrumento, esa es la maravilla y luego si las personas tienen la delicadeza de reconocer que suena bien, entonces es muy reconfortante, eso vale más que cualquier cantidad de dinero.

Mabel: Gracias.

(se escucha el roce de las rimas, instrumento que permite  ahuecar en los clavijeros… Tony, queda entre los cepillos, taladros, escofinas, limas y maderas, en su pequeño taller de luthiería en el Sur de la ciudad listo para continuar creando.)

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  1. Un hermoso y poco común oficio… definitivamnete la historia de vida de un hombre que ama la música y las cuerdas de donde esta nace.

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