Mensaje de Obispo de Guantánamo contiene un Cuento de Navidad con lección para hacer el bien

24 diciembre, 2013 en 10:32 am | Publicado en Detrás de la Noticia | Deja un comentario
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Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Obispo de la Iglesia Católica de Guantánamo-Baracoa

Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Obispo de la Iglesia Católica de Guantánamo-Baracoa

Monseñor Wilfredo Pino Estévez, Obispo de la Iglesia Católica de Guantánamo-Baracoa deseó a todos los guantanameros Feliz Navidad y prospero año nuevo 2014 en un mensaje  donde propuso  además escuchar un Cuento de Navidad que nos ayuda a ser mejores.

El blog Historia de Vida quiere compartir este pasaje  con sus lectores porque es una lección para la vida y porque  como dice la comunicación del Obispo: “Muchas veces al día nos quejamos de las cosas que deben cambiar. Y se nos olvida que los primeros que tenemos que empezar a cambiar somos nosotros. ¿Acaso no es verdad que, en muchas ocasiones somos  ´luz de la calle y oscuridad de nuestra casa´?

Cuento de Navidad

Era la noche de Navidad. El ángel Gabriel apareció a una familia de más recursos  y le dijo a dueña de la casa:

Ángel Gabriel: Señora, le traigo una buena noticia: esta noche el Señor Jesús vendrá a visitarle a su casa.

La señora quedó entusiasmada: Nunca había creído posible que en una casa sucediese este milagro. Trató de preparar una cena excelente para recibir a Jesús. Compró varios pollos, turrones y vino de importación. De repente sonó el timbre. Era una mujer mal vestida, de rostro sufrido, con el vientre hinchado por un embarazo muy adelantado.

Mujer embarazada: Señora, ¿No tendría algún trabajo que darme? Estoy embarazada y tengo necesidad del trabajo.

A lo que la señora  respondió:

Señora de la casa: ¿Pero ésta es hora de molestar? Vuelva otro día. Ahora estoy ocupada preparando la cena para una importante visita.

Poco después un hombre lleno de grasa, llamó a la puerta.

Camionero: señora, mi camión se ha roto en la esquina. ¿No tendría usted un alicate que me pueda prestar?

La señora, ocupada como estaba limpiando los vasos y los platos, se molestó mucho:

Señora de la casa: ¿Pero usted piensa que mi casa es un taller de mecánica? Por favor, no ensucie la entrada con esos zapatos llenos de grasa.

La anfitriona siguió preparando la cena: buscó aceitunas, puso varias botellas de sidra en el refrigerador y preparó unos coctelitos. Mientras tanto alguien comenzó a llamar. Será que ahora  llega Jesús,  pensó ella emocionada y con el corazón acelerado fue a abrir la puerta. Pero no era Jesús. Era un hombre mal vestido, de los que duermen en la calle.

Pordiosero: Señora, deme un plato de comida.

Señora de la casa: ¿Cómo te voy a dar comida si todavía no hemos cenado? Vuelve mañana porque esta noche estoy muy atareada.

Al final, la cena estaba ya lista. Toda la familia emocionada esperaba la ilustre visita del Señor Jesús. Sin embargo pasaban las horas y Jesús no parecía. Cansados de esperar empezaron a tomar los coctelitos y el vino, que al poco tiempo comenzaron a hacer efecto en los estómagos vacíos y el sueño hizo olvidar los pollos y los platos preparados.

A la mañana siguiente, al despertar, la señora se encontró, con gran espanto, frente al ángel Gabriel. Molesta, ella le gritó:

Señora de la casa: Escucha Gabriel, yo lo preparé todo con esmero, esperé toda la noche y Jesús no apareció. ¿Por qué me hizo él esta broma pesada?

A lo que el ángel Gabriel replicó:

Ángel Gabriel: No fui yo quien mentí, señora, fue usted la que no tuvo ojos para ver. El Señor Jesús estuvo aquí tres veces, en la persona de la mujer embarazada, en la persona del camionero y en el hombre hambriento. Pero usted no fue capaz de reconocerlo y de acogerlo y perdió la oportunidad.

El mensaje de Monseñor Wilfredo Pino transmitido este martes 24 de diciembre por la radio local  dice además “Rezo para que esta Navidad, en lo que a nosotros corresponde, sea mejor que las anteriores. Que los que nos rodean noten que algo ha cambiado en nosotros porque hemos sentido el deseo de amar mucho y bien a Dios y a los demás y porque estamos convencidos de que si cada uno d e nosotros, en el pequeño mundo que vive, trabaja o estudia, hace una pequeña obra buena, ¡el mundo cambia! ¡Cuba cambia!

“No perdamos la oportunidad que nos brinda la Navidad de ser mejores hijos y hermanos, mejore padres y esposos, mejores vecinos y compañeros de trabajo y estudio”.

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